A quién escuchas

Hola, hace bastante tiempo no pasaba por aquí, tengo unos procesos bien interesantes en mi caminar en este tiempo, o tal vez sólo piense mucho y le quiera dar significado a cosas simples.

De cualquier forma tengo lecciones muy curiosas, con detalles bien pequeños, hace unos días, no muchos por cierto, se me ocurrió cortar mi cabello, algo muuuy simple, pero desato algo curioso alrededor.

Tenía meses queriendo hacerlo, pero no me daba tiempo de ir, vivo en unos de los lugares más calurosos que existen (bueno no tanto pero es el desierto de Sonora), y mi cabello es rizado con ganas (con tendencia a subirse cuando recién lo corto), es decir luce más corto de lo que en realidad es.

Se que suena algo muy simple, créeme me parece una tontería escribir de esto, pero al parecer no me había dado cuenta de que en mi mente rondan ciertas idea que aseguraba no existían, como dije he escuchado mucho comentarios, muchas preguntas y muchas reacciones, no es que sea algo muy extremo solo es algo diferente y la gente hace alboroto, pero con esto me di cuenta lo mucho que hace ruido una palabra ajena, lo mucho que causa miedo el no ser aceptado, lo mucho que un gusto externo mueva tu tranquilidad.

Creí que esas ideas solo iban por la mentalidad adolescente, que se supone ya deje, pero resulta tengo residuos de ecos pasados que me dan codazos cuando me distraigo, y poniendo atención, todos tenemos los mismos demonios que se aprovechan cuando andamos en la luna, muchos cuidan su estatus, apariencia, recursos, salud, afectos, fe, costumbres por razones mal enfocadas, no es que cuidarse sea malo, pero existen mejores razones para hacerlo.

Queremos mantener, tener y ser para que nos acepten en vez de sentirnos aceptados y mejorarnos, somos tan bombardeados con las imágenes que deben ser que nos la creemos y empezamos a medir a otros y a nosotros bajo estánderes que nos alejan de la verdad (de la nuestra al menos), empezamos a vernos tan defectuosos y rotos que nos etiquetamos de dañados, inadaptados e insuficientes.

Hemos escuchado tanto a las personas quejarse de no ser suficiente, no ser suficiente listo, preparado, bonito, alta, pequeño, joven, mayor, siempre vamos de carencia en carencia y nuestras habilidades y dones los dejamos de lado, encerrados y sin explotarlos, porque el pensamiento de tener que ser para hacer no nos deja movernos del miedo.

A veces mantenernos en una posición, situación o estado no deja que podamos ver, lo mucho que nos falta crecer, y al moverse resulta que somos más queridos y aceptados de lo que sabíamos.

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Disculpen que sea muy random, pero tenía muchas cosas más que quería escribirles.

Espero tengan una bonita y poderosa semana.

 

 

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