Un inmenso amor se mueve por ti

Cuantas veces lloraste sin consuelo, sin ver alguien a tu lado, cuantas veces caminaste en completa soledad, cuantas cosas esperaste que pasarán y aún anhelas sin decirlo, cuantas veces te preguntaste por qué tanto dolor, soledad y miedo, hasta cuando la injusticia te encontraría, cómo es posible que aquel que hace lo malo sea tan afortunado, cómo es posible que al que parece hacer lo mejor posible y no dañar llegue a ser tan ignorado y poco importante.

Tantas preguntas que pueden haber cruzado por tu mente, cuantos momentos te acompaño el sufrimiento, cuanta desesperación y dudas rodearon tu mente, y cómo salir de ello si no sabes cómo hacerlo.

Cómo es posible aceptar las palabras de afecto que pocas veces suenan en tus oídos, cómo aceptar otras realidades… sin evidencias.

Puede que suene imposible la solución, escuchaste que por la desobediencia de uno, todos pagamos y fuimos expulsados, qué por la decisión de uno, todos recibimos culpa (Suena tan injusto), que clase de ley es esa, cuando todo es difícil es sencillo escudarnos en esa idea de injusticia, dar reclamos por lo ignorados y solos que nos podamos sentir.

Pero será posible que nos haga falta continuar buscando, será posible una explicación, tal vez no se dio palabra para justificar la injusticia a nuestra conveniencia, siendo realistas al existir una condición (Sólo una) y quebrantarla, lo más lógico es el castigo, pero alguien sabía que ese peso no podía ser sostenido por nosotros, sabía que era demasiado para nuestra humanidad, para nuestra ya quebrantada fuerza.

Cristo lo supo desde antes de que alguien más fuera, lo sabía y fue tanto su amor, que decidió tomar nuestro castigo, eligió tomar nuestro lugar, nuestros errores, miedos, decisiones, rebeliones, enfermedades, penas, angustias y tantas cosas que no podemos soportar, por amor lo hizo, por amor acepto su cambio, por amor se entrego (Siendo injusto el cambio), nos dio justicia, perdón y honra, por castigo, rebelión y dolor.

Fue un cambio completamente injusto, ilógico humanamente, imposible de comprender, qué pudo motivarlo, que pudo ver, de qué forma somos vistos ante sus ojos, para que por amor inmenso fuésemos salvos por su nombre.

Cuanto amor mostró el Padre al darnos a su hijo, cuanto amor mostró Cristo al entregarse por voluntad. Porque por amor inmenso fue su sacrificio, porque por amor tenemos vida, porque ese amor no desperdicia ni olvida nuestras lagrimas, porque ese amor no nos abandona, simplemente nos espera, confía y anhela caminemos hacía él.

Cuanto amor daremos para dar gracias, cuanto amor seremos capaces de ver, sentir y expresar con la vida que se nos permite.

Felices días, felices vidas.

Gracias infinitas por leer.

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