Navegamos con el viejo y el mar

Hace tiempo tenía conmigo el libro El viejo y el mar de Ernest Hemingway, pero sólo hace poco pude conocer la historia, es un libro bastante pequeño así que no quería continuarlo para que no acabará, pero bueno después de tanta resistencia pude animarme a recorrer está historia, es muy agradable al leer, te hace imaginar como lucen los personajes y a pesar del carácter del viejo llegas a sufrir con el y querer ayudarle, es la historia de un viejo pescador llamado Santiago que vive en la Habana, Cuba, el cual se lanza a la mar después de 85 días sin pescar nada (¿Has pasado por temporadas complicadas? entonces encontrarás un buen libro).

Santiago es un hombre realmente solo, con gusto por el béisbol,  y con con una fuerza tan grande, decidido a vivir con dignidad, la historia de su lucha es intensa, tiene su rival que no es simplemente un pez, al principio contaba con el apoyo de un muchacho el cual era su ayuda y compañía, pero como en la vida de vez en cuando distintas opiniones sobre nuestras circunstancias alejan a otros, en este caso fue más de opiniones externas pero con efecto en ambos, sin embargo hay lealtades que ni con las palabras se moverán.

Existe un impacto creado por el tiempo de convivencia con los otros, por las enseñanzas que a veces damos y ni siquiera reconocemos, y esas compañías mueven de igual forma aprendizaje en nosotros, pueden influenciarnos para descubrir cuando alcanzamos humildad y no es perdida del orgullo.

Enfrentaremos grandes retos, luchas y dificultades, pondremos todo nuestro empeño, ideas, fuerzas y esperanzas, en ocasiones al parecer alcanzarla es una realidad, demostrarnos que podemos, vendrán eventos o hechos inesperados que cambiaran el resultado final, arrebatando en un momento fugaz todo nuestro trabajo, puede ser que esto suceda en efecto en cadena sin dejarnos respirar, sin permitirnos tomar fuerza de nuevo, pero seguimos en la lucha, seguimos sin rendirnos, porque a pesar de que una circunstancia parezca gigantesca y poderosa, nuestra alma no se permite rendirse porque sabe que sin importar el resultado debe defender su causa hasta el fin.

Nuestras circunstancias son cambiantes, descontroladas y aleatorias, no tenemos un control sobre su efecto, solo podemos confiar en lo que sabemos, aprovechar lo que tenemos en el momento, ser creativos, y seguir en pie de lucha, y sin importar lo que suceda, recordar que lo que somos no acabará por esos resultados.

Hay derrotas aparentes que aunque son tristes, nos recuerdan que no estamos solos del todo…

*Les comparto las notas*

“Me pregunto si tendrá algún plan o si estará como yo en la desesperación”.

“Su decisión había sido permanecer en aguas profundad y tenebrosas, lejos de todas las trampas y cebos y traiciones. Mi decisión fue ir allá a buscarlo, más allá de toda gente. Más allá de toda gente en el mundo”.

“Era demasiado simple para preguntarse cuando había alcanzado la humildad. pero sabía que la había alcanzado y sabía que no era vergonzoso y que no comportaba pérdida del orgullo verdadero”.

“Estaba cómodo pero sufría, aunque era incapaz de confesar su sufrimiento”.

“El millar de veces que lo había demostrado no significaba nada. Ahora lo estaba probando de nuevo. Cada vez era una nueva circunstancia y cuando lo hacía no pensaba jamás en el pasado”.

“Quizás no esté tan fuerte como creo. – Pero conozco muchos trucos y tengo voluntad”.

“El mar es dulce y hermoso, pero puede ser cruel, y se encoleriza tan súbitamente, y esos pájaros que vuelan, picando y cazando, con sus tristes vocecillas so demasiado delicados para la mar”.

“Cada día es un nuevo día. Es mejor tener suerte, pero yo prefiero ser exacto. luego cuando venga la suerte estaré dispuesto”.

“Ahora hay que pensar en una sola cosa. Aquella para la que he nacido”.

“Gracias a Dios, que va hacia adelante y no hacía abajo. no sé que haré si decide ir hacia abajo. Pero algo haré. Puedo hace muchas cosas”.

“Trato de no pensar: Sólo aguantar”.

“La postura era en realidad tan sólo un poco menos intolerable, pero la concibió como casi confortable”.

“No puedo hacer nada con él, y él no puede hacer nada conmigo”.

“Luego pensó: Piensa en estos, piensa en lo que estás haciendo”.

“Tomó todo su dolor y lo que quedaba de su fuerza y el orgullo que había perdido hacía mucho tiempo y lo enfrentó…”

“Pero el hombre no está hecho para la derrota. un hombre puede ser destruido pero no derrotado”.

“Todo mata a lo demás en cierto modo”.

“Ahora no es el momento de pensar en lo que no tienes, piensa en lo que puedes hacer con lo que hay”.

“La suerte es una cosa que viene en muchas formas y ¿quién puede reconocerla?

“Pero trato de no pedir prestado. Primero pides prestado luego pides limosna”.

“Entonces vive mucho tiempo y cuídate”.

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